Cuando el cerebro se vuelve océano (Resultado del Reto 1)
Después de debatir con los textos de Gerard Vilar y luchar con mis prejuicios sobre si el arte «piensa» o solo «siente», este es el resultado de mi primera inmersión teórica.
Para el Reto 1, decidí analizar la obra Rêve Quantique. La elegí porque representa exactamente esa frontera difusa que me inquietaba al principio: usa tecnología científica (sensores cerebrales), pero no para hacer ciencia, sino para crear poesía visual.
Mi hallazgo principal:
Escribiendo este ensayo, comprendí finalmente la distinción que hace Vilar. La investigación artística no trata de explicar el mundo (como haría un científico midiendo las ondas del mar), sino de hacerlo sentir de otra manera. Entendí que el arte genera «perceptos» (bloques de sensación) y no conceptos lógicos.
En este documento adjunto, Entre el sueño y el océano, desarrollo cómo la tecnología puede servir para hacer visible lo invisible —la conexión entre nuestra mente y el agua— sin perder el misterio poético. Es la prueba de que se puede ser riguroso académicamente sin dejar de ser artista.


Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.