CIELO:
REGISTRO DE ESCUCHA
La azotea es un espacio liminal. No es interior ni exterior, no es pública ni privada. Es un umbral sociológico donde lo doméstico se abre al paisaje sonoro urbano, donde la intimidad del hogar colinda con la vida vecinal.
Este proyecto propone transformar una azotea en un dispositivo de escucha consciente, convirtiendo a los participantes en cartógrafos sonoros de un territorio cotidiano pero desatendido.
Concepto
La instalación parte de una pregunta: ¿qué ocurre cuando decidimos escuchar activamente un lugar que normalmente solo atravesamos? Desde la ecología acústica de Hildegard Westerkamp y la práctica del soundwalk, el proyecto se articula en torno a tres principios: la escucha como acto de conciencia, el silencio como material activo y el registro sonoro como herramienta de transformación perceptiva. El entorno no es un fondo neutral — es un metabolismo sonoro vivo y mutante que el oído atento puede descifrar.
Metodología
Los participantes — denominados «actantes» desde una visión performativa — acceden a la azotea y reciben un dossier que establece el marco de la experiencia. Tras practicar la técnica de escucha, se les proporcionan tres elementos: una grabadora portátil, un sistema de micrófonos binaurales y auriculares abiertos. Cada actante recibe además un mapa 2D de la azotea que funciona como partitura espacial. Este mapa no prescribe un recorrido temporal, sino que guía la captura estática desde distintos puntos. El trayecto de cada participante es libre y personal, generando una cartografía sonora única e irrepetible.
¿Qué ocurre cuando decidimos escuchar activamente un lugar que normalmente solo atravesamos?
Dimensión audiovisual
El proyecto explora lo que denomino sinestesia analítica: el sonido actúa como lente que revela capas de información invisibles al ojo. Al escuchar con intención, se comienzan a «ver» elementos que la mirada superficial pasaba por alto — el zumbido de una instalación eléctrica, el patrón rítmico del viento entre los trasteros, la huella sonora de la actividad vecinal. La captura sonora se complementa con registro visual, generando un diálogo donde el oído amplifica y da estructura a la mirada.
Equipamiento como prótesis sensorial
La selección técnica responde a una filosofía perceptiva, no a criterios de fidelidad de audio. La grabadora portátil congela momentos para su re-escucha. El sistema binaural extiende la audición humana natural. Y los auriculares abiertos — decisión clave del proyecto — no aíslan al actante del entorno, sino que amplifican su inmersión, funcionando como dispositivo de «realidad aumentada» acústica que captura la inmensidad y sutileza del paisaje sonoro.
Resultado esperado
La instalación producirá un archivo de capturas sonoras y visuales que documentan múltiples escuchas simultáneas del mismo espacio. La presentación final integrará estas cartografías en una pieza que permita al espectador recorrer la azotea a través de los oídos de otros, experimentando cómo un mismo lugar suena diferente según quién escucha y desde dónde lo hace.
Santiago Torres Soria



Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.